La lucha de las empresas controladoras de plagas por expulsar a los murciélagos de sus guaridas o nidos ha conllevado a un sin número de experimentos, tácticas, procedimientos y complicaciones, fracasando en la mayoría de los casos, o logrando el objetivo de forma muy temporal o parcial.
Como ya sabemos, los murciélagos son una especie protegida por LEY y NO SE DEBEN MATAR, y aquí es donde los procedimientos se complican dado que la única manera de tratar un lugar que se encuentra ocupado por estos animalitos es ahuyentarlos con un REPELENTE y que el efecto residual del producto sea prolongado para evitar que vuelvan al día siguiente.